María Conejo

Pareciera que vivir es una estrategia. un proceso de transformación existencial en el que “ser” es un lujo, e implica muchos trámites emocionales, físicos y, sobretodo, conceptuales. pero, ¿Dónde exactamente reside el ser? ¿En qué parte de todas nuestras partes? ¿En las visibles? ¿En las sensibles? ¿O en la moral que nos describe?

María Conejo es una artista joven, cuya vocación creativa es de naturaleza peligrosa: sentir-para-decir. En un ejercicio de síntesis figurativa y poderosas abstracciones de sentido, ella nos cuestiona. Sí, a nosotros. Con su dibujo nos pregunta y llama; como si quisiera salvarnos de algún no-pensamiento, o como buscando hacer que renunciemos a tanta simulación corporal. Sus obras son promesas. Doblar, tener, querer, estar, renunciar, estirar, postergar, desnudar, desmaterializar, inundar, girar, fragmentar, abrazar, alimentar, instigar, comprender, imaginar, ar, ar, ar. Como si no existiera el mundo, sólo la verbalidad. Pinche verbalidad. A sus ojos, nada está en su verdadero lugar; todo es apariencia y destino. Un silencio que aparece es un cuerpo en movimiento, un beso que se niega, también. Así, María Conejo va retratando los distintos sistemas que describen -gráficamente- nuestras posturas frente al ser y toda esa gama de simulaciones, ademanías y gestos que nos escudan y nos disculpan frente a la verdad y sus demandas. Nadie quiere decir la verdad. Pero la dice el cuerpo, y los cuerpos del cuerpo. Es una desnudadora conceptual. Para llevar no; para comer aquí.

luis ramaggio. curador.